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Yo desde luego no volvería a un concurso en donde me trataran mal, incluyendo en este tratamiento a los premios. No quiero decir que dejara de asistir a aquellos concursos que no me premiaran a mi, sino a todos los que a la hora de premiar lo hicieran con un criterio poco fiable, enchifismo, preferencias de estilo y/o técnica, o incluso a aquellos que no dedicaran el tiempo que la ocasión merece. Esta es mi opinión que además suelo cumplir si las ganas de pintar me lo permiten. Respecto a los jurados creo que los participantes, los pintores, quizás seamos los más cualificados para decidir quien merece estar y quien no. Resulta curioso comprobar como concurso tras concurso la opinión del jurado suele distanciarse de la de los propios pintores. Al menos en la mayoría de los premios. No suele haber coincidencia, lo que demuestra lo alejada que está la realidad de uno y otro, y lo cercana que se encuentra la sensación del gremio de pintores. Seguramente el meollo del asunto radique en la preparación, de la que casi siempre carece el jurado de turno, incluso aunque esté presente algún que otro crítico (por cierto en qué facultad se estudia Crítica).
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